Cómo disfrutar de un Verano sin Vacaciones

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Llega el verano, una estación del año que tradicionalmente se une a la palabra vacaciones. Sin embargo, no todas las personas pueden tomarse un descanso, ya sea porque se cambiaron recientemente de trabajo, por falta de dinero, o por otras razones que hacen que las vacaciones están más lejos que nunca.

En la mayoría de los casos el cansancio físico y psicológico que provoca no tomar un tiempo para recargar las pilas, puede generar resentimiento hacia esta época del año. Leer más… http://www.cetep.cl/web/?p=9141 

DIEZ CONSEJOS PARA COMBATIR EL INSOMNIO

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DIEZ CONSEJOS PARA COMBATIR EL INSOMNIO

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre el 40% y 50% de la población mundial puede sufrir algún tipo de trastorno del sueño durante su vida. Los especialistas señalan que las personas que padecen insomnio son fáciles de identificar por su humor cambiante y su bajo nivel de concentración, dos síntomas que se destacan como los más comunes.

Existen más de 80 enfermedades vinculadas con los trastornos del sueño. De acuerdo a su forma de presentación se  pueden agrupar en tres grandes grupos sintomáticos o síndromes:

-Insomnio: que es la dificultad para conciliar el sueño y/o mantenerlo.

-Somnolencia diurna (hipersomnia y narcolepsia): que es la dificultad para permanecer despierto durante el día.

-Conductas anómalas durante la noche: como por ejemplo el sonambulismo.

Desde el punto de vista etiológico (origen de la enfermedad),  existen varias causas, que se pueden agrupar en:

1.Insomnio primario: no se logra determinar causa clara que origina el insomnio, suele ser crónico, se presenta por periodos (días a semanas) y muchas veces se exacerba en relación con estresores.

2.Insomnio secundario a:

  • Mala higiene y hábitos inconvenientes:La falta de horarios regulares para acostarse o levantarse y los frecuentes cambios de hábitos, alteran el ciclo normal de sueño-vigilia, dando lugar a una escasa propensión al sueño nocturno y a una tendencia a la somnolencia diurna. El abuso de sustancias excitantes como café, refrescos con cola y fármacos estimulantes del sistema nervioso central, contribuyen también a la aparición de insomnio. El alcohol puede facilitar el inicio del sueño, pero posteriormente lo fragmenta.
  • A enfermedades médicas: por ejemplo, dolor, reflujo gastroesofágico, apnea obstructiva, entre otros.
  • A causas ambientales: ruido, exceso de luz durante la noche o aspectos de comodidad (calidad del colchón o almohada, calor o frío excesivos).
  • Alteraciones cronobiológicas: por ejemplo viajes que implican cambios importantes de zona horaria, trabajo en sistema de turnos nocturnos.
  • A trastornos psiquiátricos: por ejemplo, cuadros de ansiedad, estrés y depresión.

Los expertos coinciden en que la dificultad para concentrarse en el trabajo, la excesiva irritabilidad y la somnolencia constante, prolongadas durante cierto tiempo, son síntomas de alarma. Si persisten, estos problemas se pueden agravar y afectar la presión arterial, el sistema inmunológico y el metabólico.

Recomendaciones para combatir el insomnio:

1.-Procure evitar cenas pesadas y abundantes.

2.- No consuma cafeína, bebidas alcohólicas o cigarrillos, al menos 4 horas antes de ir a dormir.

3.-No realice ejercicios antes de acostarse.

4.- No duerma durante el día.

5.- Si toma medicamentos, consúltele a su médico si pueden afectarle el sueño.

6.-Trate de acostumbrarse a acostarse y levantarse en horarios fijos.

7.- Acondicione el dormitorio para que sea cómodo, tranquilo, sin filtraciones de luz y ruido, y que tenga una temperatura agradable.

8.- Al acostarse procure relajar su cuerpo y liberar su mente de pensamientos y preocupaciones que provoquen ansiedad.

9.- Evite discusiones o problemas antes de ir a dormir. No se acueste enojado o malhumorado, trate de resolver lo que le molesta antes.

10.-Si no puede dormirse, no se ponga nervioso, lea un libro o escuche música suave hasta que sienta sueño.

Si estas recomendaciones no lo ayudan, consulte con un especialista de REGESAM para investigar en profundidad cuales son las causas de su trastorno de sueño. En lo posible, no recurra a pastillas para dormir, a no ser que su insomnio sea crónico y su médico considere que no hay otra solución.

 

www.atrapasuenos.cl enero de 2016.

 

Exitoso Seminario de Isapre Fundación: “TENDENCIAS EN SALUD, REALIDAD GLOBAL”

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IMG_20151211_120817 (2) Pili Garcia

Exitoso Seminario de Isapre Fundación:

“TENDENCIAS EN SALUD, REALIDAD GLOBAL”

 La Isapre Fundación BancoEstado, en su constante búsqueda de “nuevas fronteras de la innovación”, realizó su III Seminario denominado esta vez “Tendencias en Salud, realidad global”.

El evento, realizado en el Estadio San Jorge, contó con la asistencia de importantes personalidades vinculadas al ámbito de la orientación y protección integral de la salud, sistemas de financiamiento y prestadores de excelencia.

Redgesam, la red de atención de salud mental privada más importante del país, también estuvo presente en el Seminario entregando información y obsequios a los asistentes, en el stand dispuesto especialmente para la ocasión.

La Presidenta del Consejo de Administración de Isapre Fundación, Sra. Victoria Martínez Ocamica, fue la encargada de dar inicio al seminario con una impecable presentación orientada a perfeccionar esfuerzos para satisfacer las necesidades de salud de los pacientes.

Marcelo Becthold Gierke, ex trabajador de Bancoestado, fue el encargado de abrir el debate  en torno a una “Representación Geométrica de la Vida”, basada en su propia experiencia como “sobreviviente” de tres cánceres.

Por su parte, Manuel Inostroza, Presidente del Consejo Académico del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello (ISPAB), se refirió a las “Tendencias del Gasto en Salud en Chile”, exponiendo  un certero análisis de la compleja situación actual y los inquietantes desafíos que se avizoran en el futuro inmediato.

A su vez, el Gerente General de Isapre Fundación, Sr. Jaime León Romo, se refirió a las auspiciosas perspectivas de su Institución, valorando el esfuerzo de los profesionales y funcionarios que velan por dar un buen servicio.

TRABAJO Y SALUD MENTAL. SOBRE EL ESTUDIO DE LA VULNERABILIDAD Y SUS RELACIONES CON LAS POLÍTICAS DE SALUD Y CAMBIO TECNOLOGICO.

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TRABAJO Y SALUD MENTAL. SOBRE EL ESTUDIO DE LA VULNERABILIDAD Y SUS RELACIONES CON LAS POLÍTICAS DE SALUD Y CAMBIO TECNOLOGICO.[1]

Autores: Simonetti G., Bonantini C.[2]

Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Rosario

Resumen

El objetivo de este artículo es debatir sobre un concepto denominado vulnerabilidad psicosocio-laboral (VPSL) y su relación con la salud mental, a partir de los desarrollos teóricos que hemos efectuado en el marco de una investigación en curso, orientada a producir un instrumento de evaluación de los índices de VPSL en poblaciones ocupadas y desocupadas.

A tal efecto realizamos un breve recorrido analizando los cambios operados en el mundo del trabajo, la relación entre trabajo y salud mental y las diferentes conceptualizaciones de vulnerabilidad para problematizar y profundizar en la vulnerabilidad psicosocio-laboral como indicador del deterioro de las relaciones sociales y de la salud de los trabajadores.

Consideramos que estos desarrollos tendrán un importante impacto a nivel socio económico por cuanto servirán para promover programas y políticas de Estado que superen el estrecho marco de la asistencia actual a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

Palabras Clave: Trabajo – Salud Mental –  Riesgos – Vulnerabilidad psicosocio-laboral

 

Abstract

The purpose of this article is to discuss the concept named psychosocial-labour vulnerability (VPSL) and its relation with mental health, from the theoretical developments made within an investigation still on course, intending to create an evaluation device of VPSL indicators on both employed and unemployed population.

Regarding this issue we explored, analysing changes occurred in the labour world, the labour – mental health relation and the different vulnerability concepts to challenge and deepen in the psychosocial-labour vulnerability as an indicator of the deterioration in social relations and workers’ health.

We consider that these developments will have a great impact on an economical and social level, as they will promote the establishment of programs and State policies to improve the reduced assistance that exists among the underprivileged population in this society.

Key Words: Work – Mental Health – Risks – Psychosocial-labour Vulnerability.

 

Análisis de las políticas de asistencia a los sectores vulnerables y sus relaciones con los cambios en el mundo del trabajo.

Desde sus comienzos el capitalismo constituyó un sistema de acumulación de gran flexibilidad y adaptación. Esto supone que el sistema, si bien en sus fundamentos mas profundos no se ha modificado (relaciones contractuales entre obreros y empleadores, orientación de la actividad económica hacia el mercado, sistema de propiedad de los medios de producción, etc.), ha sufrido mutaciones, pudiéndose determinar en cada momento socio histórico diferentes patrones de acumulación capitalista.

En el capitalismo de la revolución industrial encontramos formas de relación contractual cercanas a la servidumbre feudal, tales como jornadas de trabajo extensas, vivienda de los trabajadores en la empresa, obediencia y sumisión de los mismos al patrono, etc.

R. Sennet (2000) refiere las formas de la organización del trabajo en este período y relata las características que tenían las empresas, las que constituían un tipo de familia ampliada, en la que, como decimos mas arriba, los trabajadores convivían en el predio de la empresa conjuntamente con el patrón de la misma.

No existían los horarios que delimitan la jornada de trabajo, y el mismo se conformaba por una serie de rutinas que en los hechos destruían el carácter autónomo de los trabajadores.

El tiempo comienza a tener importancia en el mundo del trabajo cuando los benedictinos dividen con las campanas de la iglesia las unidades religiosas, separando las horas de trabajo de las horas de oración. Se desarrolla un proceso, en el cual el tiempo comienza a ser cada vez más parcelado, delimitando la jornada de trabajo y creando el trabajador libre, que no pertenece a una empresa en particular sino que puede deambular por diferentes empresas.

El proceso de lucha de clases y las necesidades impuestas por un mercado en expansión obligaron a las primigenias empresas a realizar cambios tecnológicos, tanto en lo que se refiere a las tecnologías de recursos humanos, como a las máquinas y herramientas con las que se producía.

La primera gran construcción teórica y práctica del capitalismo moderno, entre 1850 y 1930, dio lugar a lo que podríamos denominar como la segunda revolución industrial y cuya construcción conceptual y práctica más importante fue el taylorismo-fordismo que dio origen a la sistematización de la producción mediante la inclusión de metodologías “científicas” de trabajo y la organización de la línea de producción como forma de construcción del espacio de manufactura fabril.

Simétricamente observamos la reacción obrera contra los efectos de estas nuevas formas de organizar la producción, desde el comienzo del período histórico referido surgen en Inglaterra, y se extienden a todo el sistema, las llamadas Trade Unión que constituyeron organizaciones sindicales originarias mediante las cuales los obreros luchaban por sus derechos.

Las luchas obreras dispararon la reflexión y la experiencias transformadoras en el campo de la producción, de la relación entre la investigación en el campo del trabajo y la resistencia obrera a las diferentes formas de superexplotación, surgieron primero trabajos orientados a mitigar los efectos del taylorismo (E. Mayo; D. McGregor; F. Herzberg; etc.) llegándose a aquellos aportes que lisa y llanamente planteaban la eliminación del método criticado, como por ejemplo los trabajos de M. Frankenhaeuser y B. Gardell (1976) en Suecia y de Einar Thorsrud en Noruega (1975), que dieron origen a las leyes de eliminación del taylorismo, en la primera, en 1977 y 1978, y el modelo de los grupos de trabajo auto dirigidos, en la segunda.

En la década del 70´ también asistimos al debate sobre los efectos de la producción sobre la salud física y mental de los trabajadores que dieron lugar a constructos como el Modelo Obrero Italiano y el Método LEST, entre otros, que dotan a la producción teórica en el campo de un nuevo rumbo. En nuestro país, un poco más tardíamente, encontramos esta preocupación con los trabajos del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) entre cuyos investigadores más importantes se encontraban Julio Neffa e Irene Vasilachis. Estos investigadores desarrollaron modelos interesantes para el análisis de los procesos laborales como la CYMAT (Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo).

Asistimos a un paso importante en lo teórico con escasas consecuencias prácticas como lo es la incorporación de la investigación sobre la salud en general y la salud mental en particular en el campo de trabajo.

Los estudios sobre la relación entre proceso de trabajo y salud adquieren mayor importancia en la medida en que la producción capitalista a partir de las décadas del 80´ y 90´ cambia profundamente en cuanto a formas de organización, las características del vínculo laboral, la interconexión de las experiencias en el mundo laboral a partir de la llamada globalización, generando nuevas formas de trabajo y trabajadores como los teletrabajadores, los trabajadores free lance, etc. Surgen nuevos conceptos orientados a cambiar la mirada sobre la organización de la producción que ponen de manifiesto nuevas exigencias como la necesidad de reconvertir las competencias laborales en función del mercado de trabajo, organizar los llamados equipos de trabajo, desarrollar empresas de inserción sociolaboral, etc.

Esto no implicó eliminar la inequidad en el campo laboral, muy por el contrario la profundizó, ya que los cambios en la producción generaron una masa de excluidos del mercado de trabajo o integrados en el mismo en condiciones de precariedad.

Algunas aproximaciones sobre salud mental y trabajo.

En publicaciones anteriores hemos desarrollado ampliamente que entendemos a la salud mental como un equilibrio relativo, progresivo y espiralado, que involucra a un sujeto en un permanente proceso de integración, culturalmente dado, integrado como persona, pero a la vez en proceso de integración con el todo social y cultural del que participa activamente a través de grupos, organizaciones, instituciones y otras formas culturales. Esto también implica considerar a la persona dentro de su ciclo vital, expuesta a situaciones de vulnerabilidad o crisis en las que se juega la salud o la enfermedad. (Bonantini, C. Simonetti, G. et al, 1999, 2004)

R. Fahrer (2003), plantea que existen situaciones en la vida de los sujetos, promotoras de cambios significativos, que pueden potencializar la salud de los mismos o influir en la salud mental. Estas situaciones se conocen como “crisis vitales”.

Las crisis vitales forman parte del proceso de crecimiento y desarrollo propio del ser humano, o del proceso de reacción ante las vicisitudes y conflictos que se derivan de la acción social. En cualquiera de los casos el sujeto desarrolla sus habilidades de afrontamiento más constructivas o se descompensa. Estas “crisis vitales” abarcan las situaciones que afectan la salud, las que se relacionan con los cambios en la vida de pareja, doméstica o económica, y también acontecimientos vinculados a la vida social de las personas en general y puntualmente, según el interés de nuestra investigación, el trabajo o la falta de éste, particularmente las condiciones en que se realiza la tarea, los riesgos del trabajo, los agentes físicos que afectan la salud, etc.

Ana Pampliega de Quiroga (1998), plantea que la situación de crisis se asocia con ruptura, discontinuidad súbita, desestructuración de un orden previo. En los momentos de crisis los actores sociales se desenvuelven en un clima de confusión, ambigüedad e incertidumbre y los sujetos corren el riesgo de quedar atrapados en esas “crisis” sin poder posicionarse como protagonistas de ese momento histórico, lo que anticipa la posibilidad de un fuerte impacto en la subjetividad de los mismos. Como el sistema social es el sostén de la subjetividad, el quiebre del orden social puede convertirse en crisis del sujeto, emergiendo la angustia, el pánico, o una vivencia catastrófica.

La autora afirma que la crisis económica afecta el aspecto central del sujeto en su condición de productor, quedando cercenado el acceso a la satisfacción de las necesidades básicas e intensificándose los sentimientos de vulnerabilidad y el sufrimiento psíquico. Durante las crisis profundas el sujeto se desconoce a si mismo, sus potencialidades le resultan ajenas o inexistentes y las relaciones sociales y familiares son fuertemente puestas a prueba. En los procesos de crisis, la situación descripta no tiene connotaciones de inevitable, las vivencias y el destino de los sujetos insertos en las mismas dependerá si éstos se posicionan como actores sociales o como meros espectadores en un lugar de exclusión y pasividad.

Por otra parte, desde un punto de vista clínico y en referencia a la salud mental, R. Fahrer (2003) comenta que la crisis es una forma de estrés severo percibido por el sujeto como traumático, amenazante (real o imaginario) para la autoestima e integridad personal, originado por diferentes causas. Se puede decir que un sujeto esta atravesando una crisis cuando experimenta síntomas que implican rupturas importantes en las respuestas afectivas, cognitivas, comportamentales, sociales y/o fisiológicas.

Según esta línea de reflexión, las crisis pueden dividirse, de acuerdo a las fuentes que las ocasionan, en madurativas y circunstanciales y, dentro de esta última, accidentales y situacionales. Dejando de lado las crisis madurativas, en función que como su denominación lo indica se relacionan con el proceso de crecimiento y desarrollo de los sujetos, nos detenemos en la otra clasificación ya que interesa particularmente a nuestra investigación.

Las crisis circunstanciales ocurren cuando un hecho específico, de carácter precipitante, perturba el equilibrio psicológico de una persona o grupo de personas. Son inesperadas, repentinas, no tienen relación con la etapa madurativa y provocan una irrupción de tipo traumática en el modo habitual de vida, un estado de desorganización.

Dentro de este tipo de crisis y en particular cuando se trata de crisis situacionales podemos incluir los eventos que se relacionan con el trabajo como por ejemplo cambios abruptos de empleo, en la organización del trabajo, la pérdida del mismo.

B. Johnson (2000) considera que las crisis se precipitan dependiendo de las percepciones del sujeto, sus habilidades de afrontamiento y los sistemas de apoyo que tenga disponibles. En el estado de crisis el sujeto atraviesa por cuatro fases caracterizadas por diferentes grados de ansiedad como resultado o respuesta a un acontecimiento traumático. En cada fase el sujeto intenta utilizar los mecanismos de afrontamiento a los que se encontraba habituado pero si no consigue resolver el problema, el nivel de ansiedad aumenta hasta llegar a la cuarta fase en donde los recursos internos y los sistemas de apoyo son totalmente insuficientes e inefectivos provocando una situación de estrés y ansiedad que llega a límites intolerables. En esta situación el sujeto experimenta diferentes respuestas que resultan evidentes a través de síntomas que se relacionan con: ansiedad, depresión, alteraciones en los procesos del pensamiento y resolución de problemas, disminución de la autoestima, aislamiento social, deterioro de la interacción social, alteración en los patrones del sueño, deterioro en la comunicación verbal, alteración de la interacción social con los familiares y compañeros y malestares de tipo somático, entre otros.

Las crisis en general y las situacionales en particular, suelen tener una duración relativamente breve, pero cuando los sujetos no pueden utilizar eficientemente sus estrategias de afrontamiento (individuales o colectivas), éstas pueden ser desencadenantes o mantenedoras del malestar psíquico pudiendo alterar la salud mental de los mismos.

Por lo expuesto y retomando las conceptualizaciones realizadas hasta el momento, en este trabajo también se puede entender por salud mental a la potencialidad que tiene un sujeto de hacer uso de su autonomía o toma de decisiones, realizarse desde el punto de vista intelectual y emocional, reconocer sus habilidades, relacionarse con otros, trabajar productiva y fructíferamente, responder a las demandas de su entorno haciendo frente a las vicisitudes normales de la vida, transformándose a sí mismo en la medida en que actúa transformadoramente sobre su entorno.

Decíamos que nos interesa particularmente la definición de crisis situacional porque en la sociedad actual el trabajo ha perdido la connotación de un suceso de vida total para el sujeto, en el que se desenvolvía toda su vida, desarrollaba sus proyectos personales y abastecía los requerimientos de la cotidianeidad para pasar a ser un evento inmerso en la incertidumbre.

Desde la noción de trabajo estable, propio de las sociedades industriales, en las que un sujeto desarrollaba su vida “en el trabajo”, es decir la mayor parte de su tiempo y por ende de sus proyectos estaban vinculados a su ocupación, de manera que constituía una identidad propia en relación a lo que hacía, antes que a lo que era, hemos ido evolucionando a formas de ocupabilidad caracterizadas por la volatilidad (el trabajador tiene muchos empleos a lo largo de vida laboral) y el cambio permanente (los trabajos que desempeña no necesariamente son de las mismas características e implican diferentes conocimientos), con lo que tanto la identidad como los proyectos se vinculan cada vez menos a una forma de trabajar (un trabajo) y a una organización en particular.

La responsabilidad de la empleabilidad ha dejado de estar en el Estado o en la organización, para ser una función del propio trabajador, con lo que se han acentuado las formas de precarización laboral y han crecido los mercados laborales abiertos, es decir sin protección social, ni seguridad laboral.

El trabajo continúa teniendo la connotación de la sociedad industrial en la que se vivía para trabajar, todo el tiempo del sujeto, sus relaciones afectivas y sentimentales se construían y se desenvolvían en el proceso de trabajo, y el trabajador solo disponía como objetivo aquél que estaba enlazado a las vicisitudes de su vida laboral; pero con el agregado de la perdida de la seguridad, que ha sido arrasada por la precarización laboral, se ha sometiendo a los trabajadores a una creciente incertidumbre que vulnera su vida anímica produciéndole malestar psíquico, cuando no fuerte patologías físicas y mentales.

Si se pretende tener una sociedad más sana, con mayores estándares de bienestar físico y psíquico es necesario pasar de la noción de vivir para trabajar a la de trabajar para vivir, es decir que el trabajo constituya un medio de obtener los recursos para atender a las necesidades de la vida cotidiana, pero que nuestras vidas no se agoten en su desempeño, sino que se habiliten espacios sociales e individuales que permitan el desarrollo de las funciones humanas básicas, como la crítica, la creatividad y la autonomía.

Para ello, es necesario realizar un estudio profundo de las condiciones de vida y de trabajo de los actores sociales, de manera de identificar la situación de vulnerabilidad y sus relaciones con la salud mental.

No alcanza con analizar solamente las condiciones de trabajo o no trabajo y sus efectos sobre la salud de los actores productivos para avanzar en la resolución de la trama compleja que afecta a los sectores más débiles. Es necesario reconocer la gran complejidad social de la situación incluyendo además, variables como las competencias laborales que despliega el trabajador en el marco de un mercado de trabajo cada vez más cambiante y exigente, trabajar sobre los lazos sociales que el colectivo de producción establece en los proceso de trabajo incluyendo en el análisis las relaciones familiares, y las posibilidades de abordar formas innovadoras y adecuadas a los problemas de aquellas personas que han sido expulsadas del mercado laboral por diferentes causas y no pueden reingresar al mismo en los marcos de las políticas de empleabilidad.

La vulnerabilidad psicosocio-laboral como indicador del deterioro de las relaciones sociales y de la salud de los trabajadores.

El abordaje de la vulnerabilidad Psicosocio-laboral es una propuesta reciente que surge producto de los recorridos realizados por un equipo de investigación en la ciudad de Rosario desde las décadas del 90´ y la actual (Bonantini, C; Simonetti, G et al. 1999, 2002, 2004, 2005)

Para aislar el concepto se trabajó en el análisis de constructos más amplios que remitían a zonas problemáticas en el mapa conceptual del riesgo, producto del medio ambiente y las condiciones de vida.

Comencemos por el diccionario, en el mismo vulnerabilidad es definida como “la cualidad de lo que es vulnerable: a muchas personas no les gusta hablar de sus propios problemas, como si ello fuese un signo de debilidad, vulnerabilidad, inseguridad”. El diccionario define como vulnerable “al que se halla expuesto a recibir una lesión física o moral, lo débil, lo sensible” (Diccionario Everest Cúspide de la Lengua Castellana, 1977).

Como vemos, lo vulnerable aparece como debilidad y este es un concepto que hemos encontrado presente en no pocas oportunidades en la literatura del campo. No creemos que deba comenzar a aislarse el concepto desde la perspectiva de la debilidad (aunque pueda ser una característica) porque supone una cierta discriminación respecto al vulnerable, una hipótesis posible es que, tomada desde esta perspectiva la vulnerabilidad y sus derivados (vulnerabilidad social, psicosocial), impliquen estudios que por lo general atienden a cuestiones relacionadas con la pobreza extrema y desde los espacios oficiales se responde a ella con asistencia económica.

Creemos que es mucho más rico trabajar la vulnerabilidad desde la segunda perspectiva, la de la exposición que connota con el riesgo, riesgo a padecer, consecuencias ante un determinado escenario de catástrofe o crisis por no tener la disponibilidad de las herramientas físicas, psíquicas o sociales necesarias para enfrentarla, en este caso la vulnerabilidad implicaría la acción concertada de los ciudadanos y el Estado en el proceso de construcción y especialización de las herramientas definidas por el conjunto como necesarias.

Desde esta petición de principios comenzaremos a desagregar en las derivaciones de la vulnerabilidad para llegar al concepto que nos proponemos circunscribir.

Vulnerabilidad, vulnerabilidad social y psicosocial

Vulnerabilidad es un concepto que proviene de la física, y que se utiliza para reflejar la situación de personas o grupos de personas sometidas a desastres naturales. En general existen muchas definiciones en la literatura muy similares, tomamos a Wilches Chaux, G (1989) de la Red de Estudios Sociales en Prevención en América Latina, quien define a la Vulnerabilidad denotando la incapacidad de una comunidad para "absorber", mediante el autoajuste, los efectos de un determinado cambio en su medio ambiente, o sea su "inflexibilidad" o incapacidad para adaptarse a ese cambio, que para la comunidad constituye, por las razones expuestas, un riesgo. La vulnerabilidad determina la intensidad de los daños que produzca la ocurrencia efectiva del riesgo sobre la comunidad.

No es nuestro interés detenernos en el análisis del concepto sino usarlo como recurso para llegar al constructo que queremos producir.

Cuando operamos conceptualmente en el plano de lo social nos vemos obligados a descender un escalón precisando la vulnerabilidad en este terreno.

En la búsqueda teórica y documental realizada, encontramos muchos constructos sobre vulnerabilidad social. Para M. A. Sagone (2003), la vulnerabilidad social implicaría una mayor exposición a los riesgos que puede deberse a la dificultad de los sujetos para responder a los mismos, o a la inhabilidad para adaptarse activamente a los cambios drásticos. Supone la posibilidad de que un sujeto, un grupo social o una sociedad tengan riesgo de lesión o daño debido a las mutaciones en las condiciones de su entorno o a las propias limitaciones del sujeto, el grupo o la sociedad debido a los cambios bruscos en el entorno socioeconómico y político. El concepto hace referencia a situaciones de falta de recursos, sobre todo en una sociedad tan compleja como lo es la Sociedad de la Información y las Comunicaciones (TICs).

El tercer momento metodológico conceptual nos lleva a la definición de vulnerabilidad psicosocial que es el constructo que en sentido amplio podríamos considerar como más propio de la Psicología y la Psiquiatría. Al revisar la literatura pudimos detectar el riesgo al que hacíamos referencia al comienzo de esta exposición, la derivación de los estudios de vulnerabilidad hacia contextos de pobreza e indigencia casi exclusivamente, tomando a las mismas como su causa o consecuencia según las diferentes miradas. No pretendemos dejar de destacar la importancia que tienen estos estudios, sobre todo en contextos como los nuestros, que sostienen sociedades altamente fragmentadas que desde su independencia no han logrado o no se han impuesto resolver el problema de la distribución de la riqueza, aun cuando en todos los discursos y sobre todo los de la derecha política, aparezca el tema, como aparecía la lucha contra la desocupación en los 90.

S. Alamo (2006) afirma que la vulnerabilidad psicosocial, se entendería como el grado de fragilidad psíquica que puede llegar a tener una persona al no ser atendidas sus necesidades psicosociales básicas entre las que podemos mencionar el no acceso al derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la recreación, a la seguridad afectiva, etc. Cuando nos encontramos con personas que padecen vulnerabilidad psicosocial observamos que también puede producirse una cierta fragilización tanto de su trabajo o inserción laboral y de sus vínculos o inserción relacional.

Como podemos notar en esta construcción conceptual aparecen muy marcados las nociones de fragilidad, incapacidad, etc., y en el relevamiento del estado del arte realizado hemos notado que efectivamente esta mirada de la cuestión lleva a centrarse casi exclusivamente en el argumento causal de la pobreza, y su consecuente necesidad de reclamación o compensación económica.

Insistimos en esta cuestión porque entendemos que tiene, además, consecuencias técnicas y otras de carácter político organizativo.

Vulnerabilidad Psicosocio-laboral y salud mental.

Para no interrumpir bruscamente la lógica de nuestra construcción, antes de pasar a responder al subtítulo formulado en el párrafo anterior, queremos presentar nuestro constructo de vulnerabilidad psicosocio-laboral (VPSL).

En un reciente artículo, definíamos a la vulnerabilidad psicosocio-laboral como un constructo, que determina un campo de investigación interdisciplinaria, que incluye el estudio de los riesgos que afrontan las personas vinculadas al mundo del trabajo, y sus relaciones con la integridad de la salud, permitiendo abordar desde una perspectiva más completa los problemas y consecuencias que sobre la salud mental tienen los procesos laborales, tanto desde la perspectiva del trabajo como del no trabajo (Bonantini, C, Simonetti, G, et al, 2009)

La vulnerabilidad psicosocio-laboral implica una trama invisible de relaciones sociales y laborales que afectan la vida cotidiana de los trabajadores. Para hacer visible lo invisible de este proceso es necesario avanzar con una estrategia metodológica que permita comprender el entramado de variables que se suscitan en las actuales condiciones sociolaborales. El desarrollo de la concepción de vulnerabilidad psicosocio-laboral permitiría comprender, describir y analizar un conjunto de variables más extensas que hacen a los procesos psico-socio-laborales.

Estudiar la VPSL supone la necesidad de establecer de qué manera afectan las condiciones de existencia del trabajador, a su salud psíquica y social. Queremos remarcar este matiz conceptual que implica la definición de la salud como un problema social más que como un problema individual, y cómo las condiciones de trabajo y la ausencia de una ocupación remunerada, entre otras cuestiones ya indicadas, tienen un efecto devastador sobre el trabajador, su familia y el entorno social.

A la vez, relacionar a la salud con la vulnerabilidad en un campo tan importante como lo es el de las prácticas laborales, nos permite avanzar en la determinación de las diferentes formas de afectación que encontramos cuando analizamos las relaciones de referencia.

Una de nuestras hipótesis es que los efectos de las condiciones de trabajo y no trabajo no son iguales para todos los actores laborales; el mayor índice de VPSL implicará un mayor riesgo a padecer trastornos en la salud e incrementará el sufrimiento psíquico al que se encuentran sometidos los trabajadores.

Consideramos que es necesario tener en cuenta en la definición del constructo VPSL que éste constituye un concepto dinámico, que varía no solo de situación a situación y de sujeto a sujeto, o de conjunto de sujetos a conjunto de sujetos, sino que también varía en el entrelazamiento de las condiciones situacionales en las que el sujeto o conjunto de sujetos se encuentra.

Esto hace que aumente la importancia de contar con un instrumento de screening que permita mapear las condiciones de VPSL en determinadas situaciones de diferentes colectivos laborales, lo que posibilitará realizar acciones de abordaje de la problemática de vulnerabilidad de estos colectivos y sus efectos sobre la salud mental. Se crean condiciones para desarrollar políticas globales que atiendan a los sectores más débiles del espectro social.

Las personas que se encuentran en estado de vulnerabilidad, a nuestro entender, tienen un mayor sufrimiento psíquico por carecer de recursos para afrontar las situaciones de crisis, que aquellas que son atrapadas en un proceso caótico pero con mayores herramientas para enfrentarlo. Así, aquellas personas que posean mayores recursos económicos; un nivel de estudios que les otorgue competencias laborales especializadas y requeridas por el mercado de trabajo; que tengan una situación socio familiar más estable; que posean un mayor capital social, medido en términos de relaciones que les faciliten el acceso a oportunidades laborales; que exhiban una mayor iniciativa o agresividad en la búsqueda de soluciones para sus problemas; etc., podrán desarrollar estrategias de supervivencia más adecuadas que quienes no lo posean.

 

Algunas consecuencias de este punto de vista

Decíamos que nuestro posicionamiento teórico supone además de consecuencias técnicas, otras de carácter político organizativo.

En primer lugar implica una manera distinta de ver el abordaje de la población objetivo. Si nos focalizamos en la cuestión del riesgo antes que en el problema de la carencia, si miramos la cuestión del desarrollo de los recursos humanos con que cuenta la sociedad y la competencias laborales mas requeridas antes que en la asistencia vacía que en el presente brinda el Estado, satisfaciendo casi exclusivamente la demanda económica, podemos tener un horizonte de visibilidad mucho mas amplio y profundo.

Esta mirada se enlaza con la cuestión de la autonomía tal como la formulara Castoriadis (2005), es decir con la capacidad de los actores sociales de formular sus propias normas, de organizar libremente su propia vida social, con la participación de técnicos, intelectuales y trabajadores sociales, pero sin el paternalismo que frecuentemente se define cuando las acciones de asistencia se convierten en un sostén de sectores ajenos al territorio, o por la visibilidad de un Estado colonizado por el clientelismo, al que no le interesa más que un bastardo rédito político, en la lucha canibalística por el poder de los diferentes sectores de la política vernácula.

También nuestra postura tiene consecuencias de carácter práctico, ya que consideramos que el trabajo en el territorio (barrio, zona o ciudad) tiene que reinventar modelos de trabajo colectivos y solidarios que atiendan a las necesidades globales de los participantes del mismo. Desde una perspectiva de desarrollo local, es necesario trabajar en la mejora de las condiciones de vida con las herramientas que nos brindan la formación continua, la investigación operativa en el territorio y la asistencia a los malestares psicológicos y socio familiares de los actores.

Pero además debemos tener en cuenta las grandes transformaciones que ha sufrido la sociedad industrial y las condiciones de exclusión impuestas por el capitalismo en la actualidad que marginan a muchos sectores condenándolos a miserables condiciones de vida, y en ello también se juega el concepto de autonomía que, los propios trabajadores, han puesto en juego a partir de novedosas formas de propiedad colectiva de los medios de producción, que se están gestando en el nuevo milenio y que se expresan en los movimientos cooperativos de producción, en las fábricas recuperadas, en el desarrollo de empresas de reinserción socio laboral, todos estos ejemplo de formas creativas de unidad entre el saber técnico y la acción autónoma en los procesos de desarrollo local.

 

Bibliografía.

Álamo, S. (2006) Aspectos de la salud mental en emergencias y desastres. Consultada abril de 2009, http://www.disaster-info.net/lideres/spanish/peru2006/.pdf

Bonantini C., Simonetti G. (2009) Aspectos conceptuales, metodológicos y prácticos del estudio de la Vulnerabilidad Psico Socio Laboral (VPSL). Revista Aristeo, 1(1), 15-27

Bonantini, C., Simonetti, G., et al (2004) “Vulnerabilidad y Salud Mental. Un Análisis de los efectos del desempleo sobre la Salud Mental”. Cuadernos Sociales, 5, 11-75.

Bonantini, C.; Simonetti, G.; Michelín, M. y Col. (2002). “Análisis del desempleo y sus efectos sobre la salud”. Revista Iberoamericana: Educación, Salud y Trabajo, 2-3, 75-92.

Bonantini, C.; Simonetti, G.; Michelín, M. y Napione Bergé, ME. (1999). El Mito de Saturno. Desocupación y vida cotidiana. Rosario, Argentina: U.N.R. Editora.

Bonantini, C; Simonetti, G y Quiroga Calegari, V. (2005) “Trabajo y Salud Mental. Autogestión del trabajo para la ocupabilidad y la prevención”. Anales de Discapacidad y Salud Mental, 4(1), 116-128.

Castoriadis, C. (2005) Los dominios del hombre. (4ta reimp.). España: Gedisa editorial.

Everest S.A. (Ed.) (1977) Diccionario Everest Cúspide de la Lengua Castellana (11º ed.). León, España: Editorial Everest S.A.

Fahrer, Rodolfo y Col. (2003) Manual de Psiquiatría. (2º ed.). Buenos Aires, Argentina: La Prensa Médica.

Frankenhaeuser, M., Gardell, B. (1976), "Underload and overload in working life: outline of a multidisciplinary approach", Journal of Human Stress, 2(3), 35-46.

Johnson, B. (2000) Enfermería de salud mental y psiquiátrica. (4ta ed.). España: McGraw-Hill, Interamericana de España.

Quiroga, A. (1998) Crisis, Procesos Sociales, Sujeto y Grupo. Buenos Aires: Ediciones Cinco.

Sagone, MA (coord) (2003) Vulnerabilidad social: hacia un enfoque pro activo de la seguridad social en Guatemala. Guatemala: Red Nacional de Seguridad Social RENASES. Consultada abril de 2009, http://www.iepades.org/Manualfinal.pdf

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Thorsrud E. (1975) La democratización del trabajo y los procesos de transformación de la organización. Sociología del trabajo, 3,

Wilches Chaux, G. (1989). Desastres, Ecologismo y Formación Profesional. Colombia: Servicio Nacional de Aprendizaje.

 

 


[1] Publicado en Revista Psyberia año 1 n° 2.Facultad de Psicología UNR. Año 2009

 

[2] Colaboraron en este artículo: Ps. Victor Quiroga, Ps. Silvana Lerma, Ps. Mauricio Cervigni, Ps. María R. Cattaneo, Ps. Miguel Gallego, Ps, Maria Milicich. También participan en el Proyecto de Investigación las becarias: 

 

“Una navidad con sentido” Para los abuelitos de Fundación Las Rosas

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Nuestro principal colaborador CETEP ASOCIADOS "Salud mental integral…"! Realizará como todos los años una actividad para celebrar la navidad, que involucra la participación activa del voluntariado corporativo y Atrapasueños. Además del aporte en dinero y especies, eston realizaran diversas acciones para compartir este año con los abuelitos de "Fundación Las Rosas"…! Felicitaciones por esta noble iniciativa y compromiso con la comunidad…! 

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Seminario: “Desafíos para la construcción de una política de Salud Mental en Chile”

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Ministra de Salud, inaugura seminario "Desafios para la construcción de una política de Salud Mental en Chile"

IMG_3220-660x289-MMF               24 de noviembre de 2015

La Ministra de Salud, Carmen Castillo, inauguró el Seminario “Desafíos para la construcción de una política de Salud Mental en Chile”, oportunidad en que recalcó que el gobierno se encuentra actualizando el Plan Nacional de Salud Mental y trabajando para impulsar una Ley de Salud Mental.

La Secretaria de Estado explicó que el Plan Nacional de Salud Mental servirá de base para contar con una legislación acorde a los estándares de derechos humanos que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En tanto, para iniciar el trabajo de elaborar un Proyecto de Ley, la Ministra informó que el proceso “debe contar con la participación de la comunidad, y con seguridad su discusión despertará un gran interés ciudadano”, porque “el país debe definir la institucionalidad necesaria que soporte su funcionamiento”.

La Ministra Castillo también señaló que, entre otros desafíos que se presentan en esta materia, está la necesidad de reforzar las acciones de promoción y prevención en Salud Mental, avanzar en el desarrollo de la Red de Servicios, reforzar la inserción en el modelo de Salud Familiar de la Atención Primaria y consolidar los Centros de Salud Mental Comunitaria como establecimientos formales donde se despliegue el nivel de especialidad en el territorio

Salud Mental en Chile

Chile presenta una importante carga de enfermedad asociada a problemas de Salud Mental, constituyendo la primera causa de años de vida perdida por discapacidad y mortalidad.

Las políticas en torno a la Salud Mental apuntan a brindar apoyos graduados e intersectoriales para el ejercicio de derechos, entre ellos a vivir en comunidad, a conservar la capacidad legal, la integridad y la no discriminación.

Asimismo buscan reforzar las acciones de promoción y prevención en forma integral, con acciones que potencien la protección de la infancia, el cuidado del ambiente escolar, las buenas prácticas en el ambiente laboral, el cuidado e integración de los adultos mayores, con programas como “Chile Crece Contigo”, “Habilidades para la Vida”, “Más Adultos Autovalentes”, entre otros.

PROBLEMAS “MENTALES” POR CAMBIO CLIMATICO

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Problemas mentales por cambio climático

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De acuerdo a un estudio publicado por la organización National Wildlife Foundation, alrededor de 200 millones de estadounidenses sufrirán problemas psicológicos o mentales como consecuencia del cambio climático.
Entre estos problemas se encuentran la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático, que podrían aumentar el número de suicidios, el uso de drogas y los índices de violencia.
Según el portal Actualidad.rt.com, los sectores de la población más amenazados son los menores, los ancianos, la gente que vive en la pobreza y las personas que ya tienen algunos problemas de salud mental, informó Gizmodo.
De acuerdo con este estudio, un 50% de estadounidenses viven en zonas costeras, que se verán afectadas por tormentas y por un aumento del nivel del mar. Además, el 70% de la población padecerá olas de calor y quienes viven próximos al curso de los ríos sufrirán por las inundaciones.
Al presenciar todos estos cambios, muchos ciudadanos sufrirán ansiedad. Lo peor es que no conocerán la verdadera causa de su malestar, con lo cual esa ansiedad aumentará de manera directamente proporcional al aumento de las informaciones sobre las pésimas condiciones meteorológicas.
Por su parte, las personas que se vean obligadas a abandonar sus casas por los desastres naturales sufrirán estrés por desplazamiento, mientras que quienes vivan catástrofes o la muerte de familiares sufrirán de estrés postraumático. Otros, padecerán desesperación y miedo.
Otra consecuencia grave será la ira que acompañará a las crisis migratorias y los conflictos por los recursos que traerá consigo el cambio climático. Finalmente, el Ejército estadounidense espera que el calentamiento global cause guerras en los próximos 30 años.
Ante este panorama, el documento asegura que el sistema de salud de EE.UU. no está preparado para atender a tantos pacientes.

Un aporte de. RedGesam

Noviembre de 2015

APOYAN SALUD MENTAL DE GRUPOS VULNERABLES

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Cómo una manera de innovar en la prevención y  tratamiento de las enfermedades de Salud Mental en  grupos vulnerables, el gobierno federal de México, a través de las instancias correspondientes, apoyará las actividades educativas, socioculturales y recreativas con carácter permanente para ayudar a este segmento de la población.
Se fomentará la detección de grupos poblacionales en riesgo de sufrir trastornos mentales y del comportamiento, preferentemente niños y adolescentes, y aquellas acciones que directa o indirectamente contribuyan a la prevención, atención y fomento de la salud mental de la población.

Mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, donde se reforma y adiciona el artículo 73 de la Ley General de Salud, se destaca también la participación de observadores externos para vigilar el pleno respeto de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales y del comportamiento, que son atendidas en los establecimientos de la red del Sistema Nacional de Salud.

De acuerdo con la Ley General de Salud, la prevención de las enfermedades mentales tiene carácter prioritario. Se basará en el conocimiento de los factores que afectan la salud mental, las causas de las alteraciones de la conducta, los métodos de prevención y control de las enfermedades mentales, así como otros aspectos relacionados con este tema.

“Conferencia Regional de Salud Mental, Logros y Desafíos: 25 años después de la Conferencia de Caracas”.

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RECOMENDACIONES DE SALUD MENTAL PARA LAS AMERICAS Y EL CARIBE

Con el documento “Recomendaciones de Santiago”, que entrega orientaciones en seis líneas de acción en materia de Salud Mental, culminó la “Conferencia Regional de Salud Mental, Logros y Desafíos: 25 años después de la Conferencia de Caracas”. Dichas recomendaciones buscan asegurar el cumplimiento del Plan de Acción sobre Salud Mental de la OPS/OMS para el quinquenio 2015 – 2020.

El encuentro que se desarrolló entre el 13 y el 15 de octubre en Santiago de Chile, convocó a 28 países de las Américas y el Caribe, bajo la conducción y organización de OPS/OMS y el MINSAL, y fue inaugurado por la Ministra de Salud, Carmen Castillo.

“Los avances logrados permiten visualizar nuestras carencias”, afirmó la Secretaria de Estado al inicio del encuentro. “Nuestros países presentan una importante carga de enfermedad asociada a problemas de Salud Mental, constituyendo estos la principal causa de años de vida perdida por discapacidad y mortalidad”, agregó.

“En Chile tenemos una alta tasa de suicidios que se ha reducido parcialmente en los últimos años, y como ocurre en la mayor parte de países de la región, los presupuestos y respuestas asociadas a los problemas de Salud Mental distan de responder a la magnitud del problema”, precisó.

Por estas razones, sostuvo la Ministra, “nos encontramos en el proceso de actualizar el ‘Plan Nacional de Salud Mental’ y estudiamos las bases para un ‘Proyecto de Ley de Salud Mental’, que tenga un fuerte componente intersectorial, armonización legislativa con enfoque de derechos humanos y refuerzo de la red de Salud Mental Comunitaria”.

25 años de avances
Durante estas jornadas se evaluaron los avances en el proceso de reestructuración de la atención psiquiátrica en las Américas y el Caribe, tras el acuerdo suscrito por estos países en la Conferencia Regional realizada en Caracas en el año 1990.

Ese año, el acuerdo técnico permitió iniciar procesos de superación del hospital psiquiátrico como expresión de la atención a la Salud Mental y la eliminación progresiva de la internación de personas por largos años al interior de estas instituciones, con el objetivo de garantizar su derecho a la vida en la comunidad.

A 25 años de este hito, los avances en las Américas y el Caribe han sido muchos, pero heterogéneos. Por ello, la necesidad de efectuar un balance y evaluar las dificultades y brechas existentes, así como elaborar recomendaciones para mejorar en este desafío.

En la jornada de cierre, el Subsecretario de Salud Pública, Jaime Burrows, afirmó que “estamos muy contentos, con este encuentro”. Y en línea con la Ministra Castillo, reforzó que “muchos países han reconocido la necesidad de tener una legislación que reconozca los derechos en el ámbito de la Salud Mental. No sólo como un titular grande que se tiene Derecho a la Salud, sino específicamente qué significan los derechos en este ámbito”.

Recomendaciones de Santiago
Surgen de la “Conferencia Regional de Salud Mental, Logros y Desafíos: 25 años después de la Conferencia de Caracas”, y de acuerdo al Plan de Acción sobre Salud Mental de OPS, las siguientes seis líneas de acción:

1.- Información e Investigación:
– Desarrollar y fortalecer sistemas de información que incorporen un conjunto mínimo de datos y consideren las necesidades de los usuarios.
– Alinear la investigación en Salud Mental a las necesidades sanitarias de cada país, favoreciendo la transferencia del conocimiento basado en la evidencia, a los diversos destinatarios, tales como tomadores de decisión, clínicos y usuarios.

2.- Salud Mental de Niños, Niñas y Adolescente:
– Incorporar en los planes nacionales de salud mental, metas e indicadores específicos sostenidos en la protección de derechos de los niños, niñas y adolescentes.
– Priorizar la implementación de mecanismos de detección precoz y abordaje integral temprano de problemas y trastornos mentales en niños, niñas y adolescentes.

3.- Atención Hospitalaria de Salud Mental:
– Garantizar como un derecho la hospitalización psiquiátrica en hospitales generales y en el contexto de una red comunitaria de salud mental.
– Avanzar en los procesos de desinstitucionalización, acompañados de las estrategias de apoyos necesarias para la atención y la vida en comunidad.

4.- Atención Primaria y atención ambulatoria de especialidad en Salud Mental:
– Asegurar la disponibilidad de servicios comunitarios de salud mental, tanto de nivel primario como de especialidad, en un contexto territorial que incorpore a la comunidad como actor principal y que incluyan recursos para intervenciones no farmacológicas y farmacológicas cuando se requieran.
– Generar mecanismos que apunten a la integración de equipos de salud general y de especialidad en salud mental, garantizando la continuidad de cuidados.
– Promover una formación de pregrado, especialización y capacitación en Salud Mental en contextos pertinentes, que responda a los requerimientos reales de la población.
– Luchar activamente contra el estigma hacia las personas portadoras de enfermedad mental.

5.- Prevención del Suicidio:
– Trabajar con los otros sectores del Estado, actores sociales y comunidad para controlar y disminuir el acceso a los medios letales y para brindar apoyo en situaciones de crisis.
– Despenalizar y avanzar en la no estigmatización de la conducta suicida.
– Mejorar la vigilancia y atención oportuna de la conducta suicida y la comprensión cualitativa de ésta.

6.- Legislación y Derechos Humanos:
– Contemplar los Derechos Humanos como base para la formulación de leyes, políticas y programas de Salud Mental.
– Transversalizar el enfoque de Derechos Humanos en Salud Mental, en el Estado y la sociedad toda.
– Definir indicadores que permitan medir la participación de los usuarios, familiares y la comunidad en la formulación, implementación y evaluación de servicios, programas, políticas y leyes de Salud Mental.
– Crear organismos de revisión de la aplicación efectiva de los estándares de derechos, en particular el derecho a la capacidad legal, la familia y la vida en comunidad.

 

Corporación Atrapasueños octubre 2015

 

REDGESAM Y MIDAP FIRMAN ACUERDO DE COLABORACIÓN

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Uno de nuestros principales colaboradores nos comparte esta importante noticia

 

REDGESAM Y MIDAP FIRMAN ACUERDO DE COLABORACIÓN 

RedGesam, la red privada de atención de Salud Mental más importante del país y el Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (MIDAP) firmaron un innovador Acuerdo de Colaboración para desarrollar  Investigación y Formación de Profesionales.

El objetivo de esta colaboración es potenciar el intercambio científico y técnico entre los integrantes de ambas instituciones para buscar soluciones integrales en Salud Mental, en particular en cuanto al desarrollo de la investigación clínica y psicoterapéutica y la formación de recursos humanos especializados.

Las instituciones firmantes se comprometieron a poner a disposición de las actividades conjuntas su experticia académica y profesional, a través de la participación de sus especialistas en investigación y en el ejercicio clínico. 

“Este 10 de Octubre celebremos todos el Día Mundial de la Salud Mental”

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“Este 10 de Octubre celebremos todos el Día Mundial de la Salud Mental”

                “Dignidad en Salud Mental”. Este es lema con que la Federación Mundial de Salud Mental (WFMH, en su sigla en inglés), ha llamado a conmemorar este 10 de octubre un aniversario más del Día Mundial de la Salud Mental. Celebración a la que adhieren Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de Salud, la Organización Internacional del Trabajo y muchas otras organizaciones gubernamentales y ONGs a lo largo y ancho del globo.

            En Chile y en el mundo los trastornos neuropsiquiátricos, y dentro de estos, los cuadros depresivos, están liderando la carga global de enfermedad. Con una prevalencia anual cercana al 10% y una prevalencia de vida cercana al 17% (Kessler y cols. 1994), se estima que la depresión será la segunda causa de incapacidad a nivel mundial para el 2020 (OMS, 2001), y la mayor responsable de carga de enfermedad para el 2030 (OMS, 2008).

Estas cifras muestran la importancia de los trastornos de Salud Mental a nivel de salud pública, pero atrás de los números se encuentran personas que sufren y esto es ciertamente más importante: “El grado de dolor psíquico de una persona con depresión puede entenderse si se considera que muchos pacientes prefieren la muerte a seguir sufriendo” (Prof. George N. Christodoulou, WFMH).

El estigma, discriminación y violaciones de los derechos humanos de los que suelen ser víctima quienes padecen trastornos mentales; asociado a la insuficiencia de recursos para afrontar estos problemas, agravan el cuadro. Realidad, lamentablemente, de la que Chile no está al margen. No obstante, la instalación del Sistema de Garantías Explícitas de Salud (Ley GES o AUGE) ha significado un avance positivo, al incorporar cuatro trastornos mentales: la Esquizofrenia desde el Primer Episodio, en el año 2005; la Depresión, en el año 2006; el Consumo Perjudicial y Dependencia al Alcohol y Sustancias en menores de 20 años, en el año 2007; y el Trastorno Afectivo Bipolar, el 2014.

Mediante el AUGE, los usuarios de los sistemas público y privado acceden a garantías explicitas de atención y prestaciones protegidas, que permiten abordar sus necesidades de salud y resolver estratégicamente estas patologías, relevantes desde el punto de vista epidemiológico y de la percepción de satisfacción de las personas. Para los usuarios, la incorporación del AUGE como política pública favoreció el acceso y la protección financiera de las personas cotizantes y beneficiarios tanto del sistema público como privado de salud, quienes acceden a tratamientos psiquiátricos que antes tenían escasa cobertura y eran de alto costo. Actualmente, los usuarios de FONASA de los tramos C y D y del sistema de ISAPRE pueden ahorrar hasta un 96% en el costo de un tratamiento psiquiátrico estándar.Según los datos manejados por la Superintendencia de Salud, desde junio de 2005 a la fecha, más de un millón de personas se han atendido bajo cobertura GES.

Sin embargo, aún hay una amplia brecha de mejora, tanto a nivel de acceso (menos del 50% de los casos esperados hacen uso del AUGE), como en la adherencia al tratamiento, pues un tercio de los pacientes abandona tratamiento antes del año (estudio Redgesam, 2011). Por otra parte, existen todavía graves disociaciones entre las “canastas de prestaciones” garantizadas y lo que dictan las Buenas Prácticas Clínicas (GCP por su sigla en inglés), claramente establecidas en las Guías Clínicas internacionales y las de MINSAL; lo que limita el accionar de los Equipos de Salud Mental tanto en las redes públicas como privadas de salud. Lo anterior se agrava aún más a nivel de población infanto-juvenil, ya que todavía están pendientes las Guías Clínicas y respectivas canastas de prestaciones para poder garantizar el acceso y el tratamiento oportuno y de calidad para nuestros niños y jóvenes afectados por trastornos mentales prevalentes.

 

Por otra parte, la reciente aplicación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Chile, nos ha dejado otra gran tarea: ampliar nuestra mirada más allá de la enfermedad, incorporando una segunda dimensión, distinta e interactiva con la enfermedad, que podemos llamar Nivel de Salud Mental o de Bienestar Subjetivo. Entre otros componentes este nivel incluye: la habilidad para disfrutar de la vida, enfrentar eventos vitales, experimentar y expresar bienestar emocional y espiritual, resonancia o involucramiento con la sociedad y respeto por la cultura, la equidad, la justicia social y la dignidad personal (Estrategia Nacional de Salud Mental, MINSAL).

 

Esta nueva mirada nos lleva a plantear el deber del Estado de ampliar su marco de acción en forma coherente y coordinada (intersectorialidad), para abarcar los aspectos de la Promoción y Fomento de la Salud Mental y del Bienestar Psicosocial de los habitantes del país, en especial de los grupos más vulnerables.Elementos que esperamos queden pronto plasmados en la tan esperada Ley de Salud Mental de Chile.

 

En esta tarea también deben estar invitados a participar los principales actores económicos y políticos de la realidad nacional, tanto del sector público como privado, y no sólo el mundo de la Salud. Más allá de las prestaciones de salud clásicas, tendientes a restablecer el nivel de salud de los individuos, se debe aportar valor a la comunidad donde estamos insertos, apuntando a favorecer la mejoría en la calidad de vida y el bienestar subjetivo de las personas desde nuestro quehacer diario.

 

La restauración de la Salud Mental, el velar por la dignidad e inclusión social activa y real de las personas que padecen trastornos mentales, no sólo es esencial para el bienestar individual, sino que también es necesaria para el crecimiento económico, la reducción de pobreza, y el Bienestar de sociedades y países. Y esta es tarea de todos y cada uno de nosotros, nadie sobra en esta fiesta. Los invito a empatizar,como reza el lema de la Confederación Salud Mental España para este 10  de octubre:

“Ponte en mi lugar. Conecta conmigo…”

 

 

Dr. Jorge Ochoa M.

Presidente Corporacìón

    Atrapasueños

 

SEMINARIO MÉDICO: “SEXUALIDAD, UN PROBLEMA DE SALUD Y DERECHOS HUMANOS”

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FOTO SEMINARIO DRA RIVERA

 

 

 

 

 

 

 

Organizado por el Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico en conjunto con la Escuela Transdisciplinaria de Sexualidad, el próximo sábado 26 de septiembre se realizará el Seminario  "Sexualidad : Un problema de Salud y Derechos Humanos”.  

En el evento, que se llevará a cabo en calle Esmeralda Nº 678, Santiago  Centro, participará como expositora, entre otros, la Dra. Magdalena Rivera, destacada profesional miembro del equipo de REDGESAM. 

  

 La entrada es gratuita, previa inscripción  al correo:seminariocolmed@gmail.com 

 

 

Cómo afrontar el miedo a ser rechazados

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Por – jul 20, 2015 – www.psyciencia.com

A nadie le gusta sentirse rechazado, pero las experiencias más importantes y enriquecedoras de la vida exigen que nos atrevamos a dar el salto a la incertidumbre y exponernos a recibir un desagradable ¨No¨. Piensa por ejemplo, en una entrevista de trabajo o cuando le declaras tu amor a esa persona que tanto te gusta. Sino te expones entonces nunca sabrás si hubieras obtenido el trabajo de tus sueños o quizás el amor de toda tu vida. Pero el miedo al rechazo nos paraliza, no nos deja crecer y aprovechar las posibilidades que la vida nos ofrece.

¿Qué podemos hacer?

Hace unos días leí un artículo muy interesante y concreto sobre cómo sobreponerse al miedo a ser rechazado y quería compartir las ideas que en el mismo se presentan. El artículo fue escrito por Erick Barker pero habla de la historia de Jia Jiang quien, con la ayuda de una caja de donas y una esposa genial, pudo cambiar su perspectiva sobre el rechazo y perseguir su sueño de convertirse en un empresario.

Pero, ¿cómo consiguió hacerlo en concreto? Bueno, lo convirtió en un juego que consiste en hacer pedidos ridículos a extraños por 100 días, esperando ser rechazado (aquí está la lista de los 100 pedidos, en inglés).

Sin embargo, para su sorpresa, hubieron ocasiones en que sus extraños pedidos no fueron rechazados: el número 3 por ejemplo, pedir donas en forma del símbolo de las olimpíadas, se lo concedieron y gratis. *ver video.

https://youtu.be/ZFWyseydTkQ     

Pasemos ahora al análisis que hace Barker sobre cómo podemos sobreponernos al miedo a ser rechazados con el método de Jiang.

Lo primero que podemos aprender es que el rechazo es muy poderoso:

  1. Duele aunque provenga de grupos que no nos agradan, como la KKK.
  2. Ser rechazado puede reducir tu CI y tu capacidad de razonar analíticamente, mientras que aumenta tu agresividad. Lo que para el autor del estudio que dio con estos resultados, es una prueba de que fuimos diseñados para relacionarnos con otros.
  3. Nuestro cerebro no distingue entre dolor físico y emocional, así fue que un estudio observó que si sos rechazado por tu pareja, se iluminan en el cerebro las mismas áreas que cuando te quemás con café.

Lo cierto es que podemos conseguir agradarle más a la gente, pero nada puede asegurarnos no ser rechazados nunca. Entonces, ¿cómo hacemos para reducir las posibilidades de sentir ese dolor y aumentar las de tener éxito?

La respuesta de Jiang es: ¡Jugando!

Ver las cosas estresantes con humor es también verlas desde una perspectiva diferente.

Barker dice que, en su entrevista a un navy SEAL, un militar y un instructor de las Fuerzas Especiales, todos concordaron en que ver las cosas como un juego los ayudó a pasar por su difícil entrenamiento.

Shawn Achor, un investigador de Harvard muy conocido por sus estudios sobre felicidad y éxito, dice que considerar al estrés como un desafío nos lleva al éxito. Y ver al rechazo como un juego, en vez de una forma de muerte social ayudó a que Jia se divirtiera con la situación y sacara algo bueno de ella; además de tomar la actitud de muchos al perder en un juego: simplemente tratar otra vez.

Ahora que sabemos cómo mirar a las situaciones de rechazo, Barker nos lleva al último punto de su análisis, cómo afrontar el rechazo cuando llega. El encontró algunas respuestas un poco locas en las investigaciones científicas sobre esto.

Para ayudarte a lidiar con el rechazo, puedes:

  1. Pensar sobre tus programas de televisión favoritos o;
  2. Abrazar a un osito Teddy.

Antes de que te escandalices con esas respuestas, veamos cómo se explica esto. Al nombrar otros dos estudios, uno que descubrió que estar en un matrimonio feliz reduce el dolor de las enfermedades crónicas y otro que dice que, tan solo mirando fotos de personas amadas, se puede reducir la sensación de dolor, Barker hace la conexión entre todo esto, la clave está en las relaciones.

Los programas de TV te dan la misma sensación de pertenencia que las relaciones, quizás por eso nos sentimos un poco tristes después de que nuestra serie favorita se acaba.

No subestimes el poder de las relaciones. Jia tuvo el apoyo de su genial esposa que le dijo que renunciara a su trabajo para perseguir su sueño (estando embarazada de su primer hijo). Cuando te enfrentes al dolor del rechazo (o cualquier otro dolor en realidad, los estudios hablan hasta de dolor físico), busca a las personas que te aceptan y te aman para aliviarlo.

Al hacer del rechazo un juego, podés probar nuevas cosas sin miedo. Y tal vez te encuentres con lo que Jia y algunos estudios observaron: las personas suelen ser más receptivas de lo que pensamos.

Fuente: Bakadesuyo