La Salud Mental en las aulas

 

En los últimos días, la calidad de la Salud Mental en las aulas chilenas ha concentrado las miradas.

Se trata de una realidad que afecta tanto a estudiantes escolarescomo universitarios, y aunque todos admiten que se trata de una situación crítica, pareciera que aún se está en fase de diagnóstico.

De alguna manera, los medios de comunicación se han hecho parte de dicho diagnóstico, dando cuenta de esta crisis de Salud Mentalque están viviendo los jóvenes, a través de una agenda noticiosa que recorre los casos de bullying, excesiva carga académica y suicidios infanto-juveniles que se ocultan en las instituciones de educación del país.

En este contexto, recientemente se dieron a conocer los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Salud Mental Universitaria, en la que participaron un total de 600 estudiantes, pertenecientes a la Universidad Católica de Temuco, Universidad de Concepción y Universidad de Tarapacá.

Según dicho estudio, cerca de la mitad de estos alumnos reconoce que sufre problemas como depresiónansiedad o estrés. Los datos indican que 44% de los alumnos acudió (33%) o está asistiendo (11%) a terapia psicológica. En tanto, 46% tiene síntomas depresivos, 46% muestra ansiedad, 54% padece estrés y 30% tiene los tres problemas a la vez.

Con todo, colegios y universidades se enfrentan a un desafío que exige acciones oportunas, tanto a nivel de prevenciónacompañamiento y tratamiento, para que la comunidad estudiantil sepa anticiparse y responder adecuadamente en términos de cuidar la Salud Mental de sus estudiantes.

Crédito imagen: La Tercera

OMS incluye el desgaste profesional o ‘burnout’ en su lista de enfermedades

El desgaste profesional, conocido como “burnout”, fue incorporado en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se utiliza para establecer tendencias y estadísticas sanitarias.

La lista, confeccionada por la OMS, se basa en las conclusiones de expertos médicos de todo el mundo. Fue adoptada por los Estados miembros de la OMS, reunidos desde el 20 de mayo en Ginebra en el marco de la Asamblea Mundial de la organización.

“Es la primera vez” que el desgaste profesional entra en la clasificación, anunció el lunes un portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic.

La Clasificación de Enfermedades de la OMS proporciona un lenguaje común que facilita el intercambio de informaciones sanitarias entre los profesionales de la salud de todo el mundo.

El desgaste profesional, que fue incorporado a la sección de “problemas asociados” al empleo o al desempleo, llevará el código QD85.

Fue descrito como “un síndrome […] resultante de un estrés crónico en el trabajo que no fue gestionado con éxito” y que se caracteriza por tres elementos: “una sensación de agotamiento”, “cinismo o sentimientos negativos relacionados con su trabajo” y una “eficacia profesional reducida”.

El registro de la OMS precisa que el desgaste profesional “se refiere específicamente a fenómenos relativos al contexto profesional y no debe utilizarse para describir experiencias en otros ámbitos de la vida”.

La nueva clasificación, llamada CIP-11, publicada el año pasado, fue adoptada durante la edición de este año de la Asamblea Mundial, la número 72, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022.

Causas, consecuencias y cómo manejar el síndrome

Según la Clínica Mayo, el síndrome de desgaste profesional o de agotamiento laboral tiene varias posibles causas. Algunas de ellas son:

– Falta de control: imposibilidad de influir en las decisiones que afectan tu trabajo (horarios, tareas, etc.). También la falta de recursos para llevarlo a cabo.

– Expectativas laborales poco claras: dudas respecto al grado de autoridad o lo que los otros esperan de ti.

– Dinámica disfuncional: eres víctima de acoso, te sientes desautorizado por tus colegas o tu jefe interfiere innecesariamente en tu trabajo.

– Extremos de actividad: trabajos monótonos o caóticos, que requieren de energía constante para mantener la concentración.

– Falta de apoyo social: aislamiento tanto laboral como personal.

– Desequilibrio entre el trabajo y la vida privada: dedicas más tiempo y esfuerzo a la oficina que a tu familia y amigos.

Estrés excesivo, fatiga, insomnio; tristeza, enojo o irritabilidad, vulnerabilidad a las enfermedades y presión arterial alta son algunas de las consecuencias del desgaste profesional.

¿Cómo manejarlo?

La Clínica Mayo propone:

– Evaluar opciones: hablar de tus preocupaciones con tu superior, establecer metas para lo que debes hacer y lo que puedes esperar.

– Busca apoyo: puedes encontrarlo en tus compañeros de trabajo, en amigos o en familiares, quienes pueden ayudarte a sobrellevar la situación.

– Realiza una actividad relajante: el yoga, la meditación o el tai chi pueden serte útiles.

– Has ejercicio: la actividad física regular ayuda a lidiar con el estrés y a desconectar tu mente del trabajo.

– Duerme: el sueño restaura el bienestar y protege la salud.

– Conciencia plena: concéntrate en el flujo de la respiración, para ser consciente de lo que percibes y sientes en cada momento. Lo más importante, según la Clínica Mayo, es “evitar que un trabajo exigente o poco gratificante socave tu salud”.
Fuente: Emol.com – https://www.emol.com/noticias/Tendencias/2019/05/27/949194/OMS-incluye-el-desgaste-profesional-en-su-lista-de-enfermedades-conoce-cuales-son-sus-sintomas-y-como-manejarlo.html

La importancia de que las mujeres hablemos de salud mental

La Dra. Claudia Barrera, psiquiatra y fundadora de Corporación Atrapasueños, comparte algunos de los desafíos que enfrentan las mujeres trabajadoras en relación a las brechas conductuales que aun tenemos por delante para cuidar de mejor forma nuestra salud mental.

En los últimos cinco años, las cifras de salud mental en Chile se han deteriorado significativamente. De acuerdo a un reciente reporte de la Mutual de Seguridad, las patologías de la mente hoy son las principales afecciones de los trabajadores, siendo las mujeres las más afectadas. Hoy, las enfermedades de salud mental corresponden el 69% de los diagnósticos realizados por las mujeres, y en el de los hombres, de un 45%.

Aunque hay algunos factores que pueden estar afectando estas cifras, como por ejemplo la tendencia de las mujeres a solicitar ayuda profesional de forma más frecuente que los hombres; es relevante detenerse un momento a reflexionar sobre esta realidad. En mi experiencia como psiquiatra y gerente general del Grupo de Salud Cetep, he podido constar cómo han ido aumentando las consultas por trastornos de ansiedad y depresión en mujeres. Aunque por supuesto, cada caso es individual y siempre están presentes múltiples factores en la génesis de las enfermedades, hay algunos elementos sobre los que vale la pena reflexionar.

Hoy nos enfrentamos a un ritmo de vida muy, muy exigente, que demanda a las mujeres trabajadoras (no así a los hombres) excelencia en diversos aspectos: el trabajo, la familia, incluso en la presentación personal. En Chile, se espera que las mujeres “cumplan” en la casa, con sus niños, con su marido, en el trabajo, y en la mayoría de los entornos se espera además que se “vistan bien”, que tengan las uñas pintadas, que estén “flacas y regias”, por lo que finalmente el nivel de performance que hay que tener es tremendamente alto. Esto genera frecuentemente sentimientos de insuficiencia en el cumplimiento de roles y de culpa hacia la familia, pudiendo llegar a provocar altos niveles de estrés y finalmente cuadros ansiosos y depresivos.

Frente a este escenario es importante que sigamos trabajando la corresponsabilidad, que desgraciadamente sigue siendo un tremendo desafío en nuestro país. Pero también es necesario moderar el nivel de auto exigencia personal, dejar de lado estereotipos de belleza asociados al género, organizar de la mejor manera nuestras agendas, tener espacios relevantes de autocuidado y poner sanos límites en nuestro trabajo y nuestra familia.

Crédito imagen: REDMAD

Fuente: REDMAD